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Vida Catòlica diciembre 24, 2023

San Viator y San Justo: Compañeros en la Búsqueda de la Santidad

En el crisol de la historia cristiana, emanan figuras que, aunque quizás no tan conocidas, desprenden una luz espiritual intensa. San Viator, cuyo nombre significa «el que va por el camino», es uno de estos santos venerados por una comunidad de religiosos educadores que, a su vez, han bautizado a sus instituciones educativas con su nombre. La vida de San Viator se entrelaza con la del venerable obispo San Justo, dando origen a una historia de devoción y compañerismo que resuena a través de los siglos.

La historia de San Viator comienza en su infancia, cuando su madre lo presenta al obispo San Justo con la esperanza de que le brinde instrucción religiosa. Desde temprana edad, San Viator revela una profunda conexión con la fe, convirtiéndose en un destacado catequista y desarrollando habilidades caligráficas que le permiten realizar copias hermosas de la Sagrada Biblia y otros textos religiosos para el servicio del templo.

La vida de San Justo, obispo de Lyon, está marcada por su deseo de dedicarse completamente a la vida de oración y penitencia. En un acto sorprendente, decide abandonar la hermosa ciudad de Lyon y retirarse al desierto, sin notificar a nadie de su partida. Su secretario, San Viator, lo descubre y, movido por una profunda lealtad espiritual, lo alcanza en el camino. Convence al obispo de permitirle acompañarlo, y ambos se someten a duras pruebas para demostrar su capacidad para resistir la austeridad de la vida monástica en el desierto.

Durante su tiempo en el desierto, San Justo y San Viator enfrentan desafíos ascéticos. Mientras San Justo teje canastos, San Viator, con su exquisita caligrafía, se dedica a copiar los Libros Sagrados. La vida de ambos monjes espiritualmente vigorosa y su testimonio convincente atraen la atención de una comisión de Lyon, enviada para llevarlos de regreso a la ciudad. Sin embargo, la persuasiva elocuencia de San Justo y San Viator convierte a los enviados, quienes optan por unirse a ellos y abrazar la vida monástica.

La vida en el desierto continúa, y la profunda conexión espiritual entre San Justo y San Viator se hace más evidente. En diciembre del año 390, San Justo, sintiendo su final próximo, consuela a su fiel discípulo, San Viator, diciendo: «Los dos hemos luchado juntos en esta vida por agradar al Señor Dios, los dos iremos también en compañía a su reino celestial». A los siete días de la muerte de San Justo, San Viator también parte de este mundo, cerrando así un capítulo de profunda dedicación y amistad espiritual.

La comunidad de religiosos educadores que lleva el nombre de San Viator perpetúa su legado, recordando al mundo la importancia de la devoción, la amistad espiritual y el servicio desinteresado. La historia de San Viator y San Justo es un recordatorio atemporal de que la búsqueda de la santidad puede ser un camino compartido, donde la fe y la amistad se entrelazan para iluminar el camino hacia el reino celestial. Que la memoria de estos santos inspire a generaciones futuras en su viaje espiritual. 🌟🙏

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