Respondamos al amor con nuestra fe
Hermanos y hermanas, hoy Jesús nos continúa hablando con fuerza y con amor.
Jesús reprocha a los fariseos y doctores de la ley por construir sepulcros a los profetas que sus padres mataron. Con ello revela una fe vacía, que honra el pasado pero rechaza la voz viva de Dios en el presente. Como dice San Gregorio Magno, “alaban a los profetas muertos, porque no los oyen; si vivieran, los perseguirían”. Jesús denuncia también que han “guardado la llave del saber”, impidiendo a otros conocer a Dios.
El Papa Francisco explica que cuando el cristiano sustituye a Jesús por una ideología, pierde la fe. Las ideologías, dice, son rígidas: carecen de ternura, de amor y de mansedumbre. Así también los fariseos habían transformado el conocimiento de Dios en un sistema cerrado, lleno de prescripciones, donde el amor había quedado fuera.
Pero Jesús no condena para destruir, sino para liberar. Su palabra busca abrir nuestro corazón y devolvernos la sencillez del Evangelio. Nos invita a no ser guardianes de una fe muerta, sino testigos de un amor vivo. El que ora con humildad, mantiene abierta la puerta del alma y deja que el Espíritu renueve su fe.
Pidamos al Señor no perder la llave del corazón: esa fe sencilla que no encierra, sino que abre; que no juzga, sino que acoge; que no teme al cambio, porque confía en el amor de Cristo, el único que puede hacer nuevas todas las cosas.
Amen