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Vida Catòlica febrero 23, 2024

Obispo ofrece 4 claves para forjar la pureza de corazón

El día de hoy, el Obispo de Orihuela-Alicante (España), Mons. José Ignacio Munilla, nos sumerge en una reflexión profunda sobre la pureza de corazón, un atributo esencial para los fieles. A través de su ciclo de catequesis transmitido en su canal de YouTube En ti Confío, basado en los contenidos del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, Mons. Munilla nos adentra en los pasos necesarios para alcanzar esta virtud.

Desde los primeros momentos de su exposición, el Prelado nos invita a comprender que la pureza del corazón es un don divino, otorgado al bautizado mediante la gracia de Dios. Es un camino de lucha contra los deseos desordenados, donde la virtud y el don de la castidad, la pureza de intención, la mirada interior y exterior, así como la disciplina de sentimientos e imaginación, se entrelazan con la oración para alcanzar esta anhelada pureza.

Mons. Munilla resalta que todo bautizado está llamado a la santidad plena, siendo el sacramento del Bautismo el principio de este viaje espiritual. Sin embargo, esta senda no es fácil, requiere la integración de la mística y la ascética, una batalla moral constante. El Obispo nos presenta cuatro prácticas esenciales para emprender este camino.

En primer lugar, destaca la importancia de vivir la virtud de la castidad, amando con un corazón recto y sin confusiones entre amar y utilizar. La castidad nos enseña a luchar contra la impureza, recordándonos el valor del amor puro y desinteresado.

En segundo lugar, insta a conservar la pureza de intención, purificando nuestros motivos y deseos en todas nuestras acciones y relaciones. La sinceridad y autenticidad son clave para mantener esta pureza.

En tercer lugar, enfatiza la necesidad de educar tanto la mirada exterior como la interior. Nos exhorta a mirar a los demás con respeto y dignidad, y a purificar nuestros pensamientos y fantasías.

Finalmente, Mons. Munilla nos anima a la oración como pilar fundamental en nuestro camino hacia la pureza. A través de la oración, aprendemos a descansar en Dios, a encontrar paz en su presencia y a pedirle con humildad el don de la pureza.

En su predicación, el Prelado nos recuerda las palabras de San Agustín, quien comprendió que la continencia es un don de la gracia divina y que debe ser buscado con fervor y humildad. Así, como mendigos ante Dios, rogamos por la integridad de nuestro ser interior y por la gracia de vivir en pureza.

En resumen, la pureza del corazón es un camino de lucha y gracia, donde la virtud, la oración y la sinceridad nos guían hacia la plenitud de la santidad. Que este mensaje nos inspire a buscar la pureza en todos los aspectos de nuestras vidas, para así reflejar la luz divina en nuestro ser y en nuestro entorno.

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