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Vida Catòlica mayo 15, 2024

La Sorprendente Historia de Don Bosco, María Auxiliadora, una Niña Ciega y un Milagro Inesperado

El 15 de mayo comienza la Novena a María Auxiliadora, la protectora de los cristianos en tiempos difíciles. A continuación, compartimos una historia asombrosa protagonizada por San Juan Bosco, una niña ciega y un milagro inesperado, logrado por la intercesión de la Madre de Dios.

En las Memorias Biográficas de Don Bosco, un compendio de 19 tomos sobre la vida del santo, se relata un incidente contado por don Francisco Dalmazzo, uno de los primeros salesianos. Según Dalmazzo, mientras se dirigía a la iglesia de María Auxiliadora en Turín, vio entrar a una anciana acompañada de una niña de entre 10 y 12 años. La niña, María Stardero, tenía los ojos vendados y estaba completamente ciega. Era el 16 de mayo de 1869, en plena novena a la Virgen. Al ver los ojos de la niña, Dalmazzo notó que «les faltaba la córnea de la pupila y que estaban blancos del todo».

Aunque Dalmazzo no pudo quedarse, describe lo que le contaron los jóvenes que esperaban confesarse con Don Bosco. La anciana pidió a Don Bosco que bendijera a su sobrina. La niña había perdido la vista dos años antes y, tras intentar todos los tratamientos médicos posibles, los doctores la consideraban un caso perdido. La pequeña lloraba desconsolada.

Don Bosco pidió que le quitaran la venda y, tras examinarla, le preguntó si quería ver. Ella respondió que era su mayor deseo. Entonces, él le preguntó: “¿Te servirás de los ojos para el bien del alma y no para ofender a Dios?”. La niña prometió: “Se lo prometo con todo mi corazón”. Don Bosco entonces le aseguró: “Volverás a ver”.

Sabiendo que ambas tenían una devoción a la Virgen, Don Bosco las llevó a un reclinatorio para rezar. La niña conocía el Ave María y la Salve, y juntos rezaron estas oraciones. Luego, Don Bosco sacó una medalla de María Auxiliadora y le preguntó a la niña qué tenía en la mano. Aunque la anciana insistió que su sobrina era ciega, el santo permaneció firme en su pregunta. Después de unos segundos, la niña exclamó emocionada: “¡Ya veo!” y describió la medalla de la Virgen y la imagen de San José en el reverso.

Cuando la niña extendió la mano para tomar la medalla, esta cayó al suelo y se deslizó a un lugar oscuro de la sacristía. Don Bosco pidió a la tía que dejara a la niña buscarla para confirmar su curación. La niña encontró la medalla entre las sombras, llena de alegría, y corrió feliz a casa. La tía, emocionada, agradeció a Don Bosco y a la Virgen.

Don Dalmazzo concluye que la niña volvió poco después para dar gracias a la Virgen y nunca más tuvo problemas en los ojos. Además, la tía fue liberada de los dolores reumáticos que le impedían trabajar.

La fiesta de María Auxiliadora se celebrará el viernes 24 de mayo en toda la Iglesia universal. Esta historia es un recordatorio del poder de la fe y la intercesión de la Virgen en nuestras vidas.

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