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Vida Catòlica julio 4, 2023

La cariñosa carta que el Beato Pier Giorgio Frassati le escribió a su mamá

Cada 4 de julio se celebra la memoria del Beato Pier Giorgio Frassati, un valeroso joven que dedicó su vida al servicio de los necesitados y promovió los principios cristianos en el ámbito político. A continuación, compartimos extractos de una tierna carta que le escribió a su madre, donde elogia el cuidado materno.

Pier Giorgio (1901-1925) provenía de una familia adinerada y de renombre en Italia. Sin embargo, su devoción por la Eucaristía y la Virgen María lo llevó a servir a los desfavorecidos, los enfermos y los huérfanos que surgieron en gran número tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Durante sus años universitarios, estudió ingeniería de minas y también participó en la Asociación de Estudiantes Católicos, la Acción Católica y el Partido Popular. En el día de su funeral, las calles de Turín, al norte de Italia, se llenaron de personas necesitadas y desamparadas que acudieron a despedirse de aquel que tanto los había ayudado.

El 19 de julio de 1922, Pier Giorgio escribió una carta a su madre, la señora Adelaida Ametis, quien era una reconocida pintora cuyo talento había sido reconocido por el propio rey de Italia, Víctor Manuel III, quien le compró una de sus obras en la prestigiosa Bienal de Venecia.

En su mensaje, el beato expresa su pesar por el hecho de que su madre piense cosas que no son ciertas, sin entrar en detalles sobre qué se refiere exactamente. No obstante, reconoce que «los consejos de una madre son siempre los más sabios y buenos, incluso cuando uno ya es mayor».

Luego enfatiza que, aunque su madre estuvo lejos de él durante ese año, eso le permitió apreciar lo que significa no tenerla cerca, extrañando sus ocasionales regaños pero también sus besos nocturnos y bendiciones.

Además, Pier Giorgio lamenta no poder estar junto a ella en Pollone, al norte de Turín, explicando que se debe a la distancia y a las exigencias de sus estudios. Destaca que el «tercer año» universitario es particularmente duro y requiere sacrificios para alcanzar sus metas. Aunque subraya que no hay que lamentarse, ya que en esta vida existen mayores miserias.

Finalmente, se despide diciendo: «Querida mamá, perdóname por todas las pequeñas molestias que te he causado, pero ten la seguridad de que si alguna vez te he fallado, en el futuro trataré de ser mejor, porque pienso en ti constantemente y siempre rezo a Dios para que te dé consuelo, algo que no puedo darte debido a mis propios defectos, aunque te quiera mucho».

«Envío besos para ti y para tía», concluye con cariño el Beato Pier Giorgio Frassati, quien falleció en los brazos de su madre un 4 de julio de 1925.

Fuente: aciprensa

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