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Vida Catòlica noviembre 19, 2023

Hoy se celebra a San Crispín de Viterbo: El Zapatero Santo

A pesar de la consideración de San Crispín de Viterbo como un santo alegre, su infancia estuvo marcada por la pérdida de su padre, Ubaldo. Afortunadamente, su tío Francisco lo acogió, enviándolo primero a la escuela de los Jesuitas y luego como aprendiz en su taller de zapatero. Sin embargo, su vida tomó un giro inesperado cuando decidió unirse a los frailes capuchinos.

El Camino hacia la Vida Religiosa

Aunque su familia se opuso inicialmente a su elección, San Crispín persistió y fue admitido en la Orden Capuchina. Su deseo no era convertirse en sacerdote, sino seguir el camino de San Félix de Cantalicio, siendo un hermano laico. Este cambio no fue fácil, y durante su tiempo como novicio, fue sometido a diversas pruebas por su maestro.

Una Vida de Servicio Humilde

Después de profesar, San Crispín fue destinado a diferentes conventos y pasó cuarenta años como limosnero en Orvieto. Durante este tiempo, desempeñó varios roles, desde cocinero hasta enfermero y hortelano. Su vida estaba dedicada a buscar alimentos para los frailes y atender las necesidades de la gente. Era conocido por pedir pan mientras ofrecía amor y cuidado a quienes se cruzaban en su camino.

Devoción a la Virgen María

La devoción de San Crispín a la Virgen María marcó su vida espiritual. Exteriorizaba su amor por ella adornando altares y, como hortelano, colocó una imagen de María para atraer a los pájaros, deseando que todas las criaturas alabaran a la madre de Dios.

Enfermedad y Legado

El reuma y la gota eventualmente lo llevaron a retirarse a la enfermería de Roma, donde continuó siendo buscado por aquellos que buscaban su consejo y consuelo. A pesar de sufrir, San Crispín no dejó de mostrar alegría y buen humor. Falleció el 19 de mayo de 1750, dejando un legado de servicio humilde y devoción a Dios.

San Crispín de Viterbo, el zapatero santo, nos enseña con su vida que la santidad se encuentra en el servicio humilde y en seguir los pasos de Jesús con alegría, incluso en medio de las pruebas y enfermedades.

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