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Vida Catòlica mayo 30, 2024

Hoy celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

El jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Corpus Christi. En varios países, debido a motivos pastorales, esta fecha se traslada al domingo siguiente. En 2024, se celebrará el jueves 30 de mayo, y, en los lugares correspondientes, el 2 de junio.

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, también conocida como Corpus Christi, tiene su origen en un milagro del siglo XIII.

En este día, la Iglesia rinde homenaje a la Eucaristía -presencia real de Cristo- con un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por ello, la procesión del Cuerpo y Sangre de Cristo, que se realiza después de la Misa principal del día, es la más destacada de todas las procesiones del año.

Origen e historia del Corpus Christi

A mediados del siglo XIII, Pedro de Praga, un sacerdote que tenía dudas sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, realizó una peregrinación a Roma para pedir una gracia especial sobre la tumba de San Pedro. Al regresar a Bolsena, mientras celebraba la Santa Misa en la Cripta de Santa Cristina, notó un rastro de sangre sobre el corporal (un paño litúrgico blanco colocado sobre el altar) procedente de la hostia consagrada que sostenía en sus manos.

La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV (Pontífice entre 1261-1264), quien se encontraba cerca de la Cripta, en Orvieto. Pronto, el Pontífice ordenó que el corporal fuera llevado ante su presencia. Al tenerlo frente a sí, lo contempló asombrado.

El Papa comprendió que se trataba de un milagro genuino con un mensaje claro: los fieles debían fortalecer su fe y amor a la Eucaristía. Entonces, publicó la bula “Transiturus de Hoc Mundo”, estableciendo la celebración del Corpus Christi para la Iglesia universal todos los jueves después del domingo de la Santísima Trinidad (60 días después del Domingo de Resurrección).

En muchos países, el Corpus Christi dejó de ser festivo para convertirse en Solemnidad, como en el caso de España (1989), y en otros lugares, se celebra el domingo más cercano tras los 60 días del Domingo de Pascua de Resurrección.

La contribución de Santo Tomás de Aquino a esta Solemnidad

El Papa también encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación del oficio litúrgico propio del día y la composición de himnos para la Misa. Por su belleza y profundidad, dos de esas composiciones han quedado permanentemente asociadas al Corpus Christi: los Himnos Tantum Ergo y el Lauda Sion Salvatorem.

Posteriormente, el Papa Clemente V, durante el Concilio general de Viena (1311), confirmó la importancia de la celebración del Corpus Christi y publicó un nuevo decreto pontificio que incorporó la bula de Urbano IV. Luego, el Papa Juan XXII (1316-1334) instó a la observancia de la fecha.

Evangelio del día (Mc 14, 12-16. 22-26)

El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa donde entre: ‘El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les mostrará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio a todos y les dijo: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

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