Skip to main content
Vida Catòlica mayo 25, 2025

Hoy celebramos a San Beda el Venerable, doctor de la Iglesia y maestro de sabiduría.

Este gran santo del siglo VIII es reconocido por su destacada labor como historiador, teólogo y predicador, cuya obra ha dejado una huella profunda en la historia de la Iglesia y en la cultura cristiana.

San Beda nació hacia el año 672 en el Reino de Northumbria, actual territorio de Inglaterra. A los siete años ingresó al monasterio benedictino de San Pedro y San Pablo en Jarrow, donde permaneció toda su vida entregado al estudio, la oración y la enseñanza. Su existencia monástica fue fecunda en conocimientos y virtudes, y desde aquel lugar remoto del norte de Inglaterra, iluminó a toda Europa con su sabiduría.

Su obra más famosa, Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo inglés), escrita en latín, es una fuente fundamental para comprender los orígenes del cristianismo en Inglaterra. Esta crónica no solo es un monumento a la erudición, sino también un testimonio de fe, ya que narra cómo la luz del Evangelio transformó a los pueblos anglosajones.

Además de su aporte como historiador, San Beda fue un teólogo brillante. Escribió numerosos comentarios bíblicos, tratados doctrinales y homilías llenas de profundidad espiritual. Sus reflexiones sobre el Evangelio han sido valoradas durante siglos por su claridad, profundidad y fidelidad a la enseñanza de la Iglesia.

Un detalle significativo es que una de sus homilías sobre el Evangelio de San Lucas inspiró el lema episcopal del Papa Francisco: «Miserando atque eligendo» («Lo miró con misericordia y lo eligió»). Estas palabras reflejan el corazón misericordioso de Jesús, y, a través de Beda, siguen hablando con fuerza a nuestro tiempo.

San Beda murió el 25 de mayo del año 735 en el mismo monasterio donde pasó su vida. Fue canonizado poco después y declarado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII en 1899. Su legado, fruto de una vida contemplativa y sabia, sigue siendo un faro para quienes buscan unir la fe con el conocimiento.

Si te gustó, por favor comparte!