El mundo necesita de Dios
Amados hermanos, en el mundo hay muchas necesidades. Nosotros tenemos muchas necesidades. Probablemente estás pasando un momento muy difícil y estás necesitando de alimento, dinero, amor, comprensión; pueden ser muchas cosas las que estás necesitando hoy, y en el mundo, son aún más las necesidades, son más y mayores. En el mundo falta mucho amor, tolerancia, humildad, conocimiento, equidad y así, podría continuar con una interminable lista de cosas que necesita el mundo. A menudo escucho que muchas personas viven con el ideal de tener un buen puesto laboral o una estabilidad económica. O desean la paz, la felicidad, el amor que andan buscando. Todos necesitan algo, nosotros necesitamos algo, el mundo necesita algo.
Pero Cristo nos recuerda en el evangelio de hoy lo que verdaderamente necesita el mundo y todos nosotros. El evangelio de hoy nos recuerda aquel envío que Jesús hizo: «Vayan por todo el mundo y prediquen la buena nueva, porque el Reino de Dios se acerca». Jesús sabe que la única necesidad que el hombre tiene, que el mundo tiene, es de Dios. El mundo necesita de Dios, así de sencillo, porque Dios es el principio de todo lo bueno. No podemos hablar de Dios, sin hablar del amor, de la felicidad, de misericordia.
Se nos hace muy fácil buscar respuestas donde no las hay. A menudo perdemos el sendero y tratamos de llenar vacíos con lo que se agota. Pero hoy, Jesús nos recuerda: «Es a Dios lo que el mundo necesita». Porque al tener a Dios en nuestros corazones, no hace falta nada más. «Busca primero el Reino de Dios y su justicia y todo vendrá por añadidura? ¿Quieres felicidad? Busca a Dios, ¿quieres amor? Busca a Dios, ¿quieres comprensión? Busca a Dios.
Dios es la respuesta, solamente tenemos que descubrirlo en la oración, en la intimidad, en los sacramentos, en la comunión con la Iglesia. Por eso Dios nos ha enviado. ¿Recuerdan cómo regresan estos enviados? No regresan cansados, ni aburridos. No! Regresan llenos del Espíritu, regresan asombrados, porque al llevar esta buena nueva, se propaga como dinamita una gracia tanto en los que reciben el Reino como los que la proclaman.
¿Cuánta necesidad hay en el mundo de Dios hoy? Muchísima! Probablemente nosotros no podemos ir hoy a evangelizar, probablemente nosotros no podemos entregarnos a la evangelización. Pero estamos llamados a orar por nuestra Iglesia, estamos llamados a orar por vocaciones sacerdotales que tanto se necesitan. Estamos llamados a ser sal y luz del mundo, evangelizando en nuestro día a día, con nuestras acciones, con nuestra forma de hablar, con nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Hermanos, nosotros necesitamos de Dios, nuestro círculo cercano necesita de Dios, el mundo necesita de Dios. Cristo nos ha enviado, como ovejas entre los lobos. Seamos pues esos discípulos, laicos, hijos, esposos que, con nuestro día a día y nuestra oración, cumplimos ese envío de llevar este anuncio de Dios.
¡Paz y Bien!