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Vida Catòlica agosto 16, 2023

¿El diablo puede aparecer como un ser humano?

El P. Eduardo Hayen, quien dirige el semanario Presencia perteneciente a la diócesis de Ciudad Juárez en México, y el P. José Antonio Fortea, proporcionan respuestas a la interrogante sobre la posible manifestación de un demonio en forma humana.

Según el P. Hayen, los demonios carecen de sustancia material y, por ende, carecen de cuerpo físico. Esto fue afirmado en una publicación en su cuenta de la red social X, conocida anteriormente como Twitter, en fecha 13 de agosto de 2022.

El sacerdote aclaró, sin embargo, que bajo la divina permisión y con restricciones impuestas por Dios, los demonios pueden manifestarse ante los seres humanos adoptando formas de monstruos, animales, figuras oscuras o seres diminutos. Tal experiencia fue compartida por los padres del desierto y algunos santos.

El P. Hayen añadió que los demonios no tienen autonomía para elegir su apariencia. Aunque tienen la capacidad, Dios no lo permite debido a la potencial confusión que ello causaría en el mundo.

Además, los demonios pueden influir en los cuerpos de las personas, provocando enfermedades o lesiones. No obstante, según el P. Hayen, la forma más impactante de su acción sobrenatural es la posesión demoníaca, cuando toman control total del cuerpo de un individuo.

Cuando se trata de posesión demoníaca, la ayuda de un sacerdote exorcista es necesaria.

Por su parte, el P. José Antonio Fortea, en su obra «Summa Demoniaca», expone que, en efecto, los demonios no poseen una forma visible definida, ya que su naturaleza es inmaterial. En consecuencia, si se manifiestan de manera visible, podrían adoptar cualquier forma que deseen.

El teólogo español subraya que aunque podrían adoptar formas hermosas, como la de un ser humano, un ángel u otra figura, Dios no lo permite debido a la confusión y la inseguridad que generaría.

Fortea sostiene que Dios les concede ciertos modos específicos de manifestarse, como sombras en movimiento, monstruosidades o seres pequeños y oscuros, para resaltar su carácter maligno y aleccionar a los seres humanos sobre la naturaleza maléfica de su presencia.

El P. Fortea también aborda la noción de que el diablo es representado como una serpiente o un dragón. Explica que estas figuras simbolizan su naturaleza monstruosa, astuta y venenosa, pero no deben tomarse literalmente como su apariencia visual.

A pesar de su deformidad personal, el diablo conserva su naturaleza angelical, aunque su aspecto moral es repulsivo. En resumen, el P. Fortea enfatiza que el diablo es un ser monstruoso y deforme que inspira aversión y repugnancia.

Fuente: Aciprensa

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