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Vida Catòlica octubre 31, 2025

El amor es la consecuencia de cumplir la ley

Hermanos míos, hoy leemos un hecho de parte de Jesús que es tan grande, que resume nuestra vida de bienaventuransas, nuestra vida de evangelio. Jesús nos demuestra que el amor es la consecuencia de cumplir la ley. El amor es la naturaleza de aquel que se deja transformar de quien es la ley. ¡Dios es justo! Y su justicia se basa en el amor. Jesús nos enseña hoy que ante la arrogancia y los protocolos, el amor siempre va a ser primero, porque el amor nos conduce a hacer la voluntad del Padre.

Jesús, en el evangelio de hoy, se enfrentó a unos fariseos que estaban atentos al acto que rompería la ley, pero no al acto de misericordia. Pero Jesús responde con amor, y para dar amor no hay límites ni reglas, porque el amor viene de Dios, es decir, quien traduce todo a un acto de amor, es movido por el Espíritu Santo. Y esto no quiere decir que vamos a ignorar la ley, pero si tenemos que tener presente que Dios es la misma ley, y el amor siempre va a ser un fruto del cumplimiento de la ley. Recordemos cuál es el mandamiento más importante: amar a Dios por sobre todas las cosas, y el segundo, amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Este amor del que les estoy hablando ahora, mis hermanos, no es el amor como lo conoce el mundo. El amor del mundo es interesado y mira los rostros, mira las posibilidades, todo lo calcula. No hermanos, el amor del que les estoy hablando es fruto de cumplir la ley, el amor del que les estoy hablando no es de migajas, sino de abundancias. Es algo que nos supera, por eso, solo lo recibimos al cumplir la ley. Y es aquí la paradoja; los fariseos señalaban a Jesús de no cumplir la ley, pero Jesús les demuestra que el amor es el resultado del cumplimiento de la ley: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?»

Dios nos invita hoy, hermanos, a derramar amor, a mostrar misericordia, en todo momento. No podemos estar siguiendo protocolos ni sacando conclusiones de cuándo es tiempo para hacer un acto de amor por nuestros hermanos. Pidamos a Dios que nos llene y derrame su Espíritu para que podamos responder con sinceridad a la necesidad de nuestro hermano.

Amén

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