Actuemos de tal manera que nos ganemos el cielo.
El día de ayer, nos encontrábamos haciendo una meditación del Evangelio desde el punto de vista alegórico, es decir, en un aspecto un poco más que metafórico, porque Jesús menciona el fuego como el Espíritu Santo, y el bautismo como su pasión. En el evangelio de hoy, nos vamos a enfocar en el sentido escatológico, es decir, de cara a nuestros últimos tiempos aquí en la tierra y lo que ocurre después de la muerte.
¿Por qué he decidido meditarlo así? Bueno, en este pasaje el Señor nos invita a estar siempre bien con nuestros hermanos, a no tener riñas, a vivir en paz. Jesús señala y apunta a nuestro comportamiento, nos invita a vivir en una actitud llevada por el Espíritu Santo y no por la carne. De hecho, en la primera lectura, San Pablo nos sigue haciendo énfasis en lo peligroso que puede ser, dejarnos llevar por los deseos de nuestra propia carne. San Pablo cita:
¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro Señor!
Romanos 7, 24-25
Ayudado por la divina gracia de Dios, quiero explicar lo siguiente: ¿Cuál es el sentido escatológico de esta lectura?
Ubiquémonos, hermanos, en los últimos días de nuestra vida, donde el Señor nos llama a la puerta y pide que nos unamos a Él. Bueno, nos va a tocar estar en ese juicio personal del Señor y, a lo que nos invita el Señor es que vivamos de una manera que antes de que esto ocurra, no tengamos ningún tipo de riñas, puesto que Dios, el juez justo y que todo lo sabe, puede juzgarnos y puede encontrar deudas en nosotros. Hemos recibido de Dios muchas gracias, pero no las hemos puesto a su servicio.
Nos va a tocar ese día en el que Dios nos va a pedir cuenta, en el ocaso de nuestro día, el Señor va a preguntar por cada una de las cosas que recibimos. ¿Qué hicimos con ellas? El Señor nos invita a estar preparados, a no vivir en riñas, porque de lo contrario podemos pasar a la cárcel, donde estaremos hasta que paguemos el último centavo, ¿a qué se refiere esto desde el sentido escatológico? ¡Al purgatorio!
¡El Señor desea que nuestra respuesta a todas las gracias dadas a nosotros sea la santidad! Y de esto tenemos un reflejo también en Hebreos 12:14
Busquén afanosamente la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Entonces, !El llamado a todos nosotros hoy es a vivir en Santidad! A no esperar pero ni una hora para reconciliarnos con los hermanos, en hacer el bien, en amar al prójimo, en entregarnos por Cristo. ¡Seamos santos! Atendamos ese llamado para que en el ocaso de nuestro día, cuando nos presentemos ante el juez justo, podamos ser testimonio de su gracia y gozar desde ese mismo entonces, la alegría de la vida eterna junto a María, los ángeles y todos los santos.
Amén