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Vaticano marzo 8, 2023

La religiosa de más rango en el Vaticano explica el papel de las mujeres en la Iglesia

Sor Raffaella Petrini, la religiosa de más rango en el Vaticano, reflexionó acerca del papel de la mujer para el futuro de la Iglesia y de su aportación debido a sus dones innatos, entre ellos el cuidado de los demás. 


La religiosa franciscana, licenciada en Ciencias Políticas, es desde 2021 secretaria general de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, un cargo que le convierte en la mujer de más alto rango en la gestión de la Santa Sede. 


En el marco del Día Internacional de la Mujer, la religiosa impartió el pasado 8 de marzo una conferencia en la Universidad de la Santa Cruz de Roma, donde habló del protagonismo de las mujeres para el futuro de la Iglesia. 


Según explicó la religiosa, “las mujeres que ocupan altos cargos, dentro y fuera de la Iglesia, están llamadas hoy a ejercer su libertad para llevar a cabo las tareas que el Papa Francisco atribuye a todo líder: cuidar de los frágiles y volver a poner la dignidad de la persona en el centro de cada decisión”. 


¿Competición o solidaridad?
Para la hermana Raffaella, el dilema del liderazgo propone, según explica el filósofo polaco Zygmunt Bauman, “una elección fundamental que tanto el hombre como la mujer deben hacer: la elección entre competición o solidaridad”. 


En el curso de los últimos pontificados, en particular con el Papa Francisco, la hermana destacó que “se ha ofrecido a la mujer la oportunidad de expresar más concretamente la libertad”. 
Para comprenderlo, la hermana Rafaella propuso “tres dimensiones” orientativas, según su experiencia dentro del «Governatorato» del Vaticano. 


En primer lugar, destacó la conciencia de la diversidad: “Las mujeres no somos mejores ni peores que los hombres. Somos distintos, e incluso complementarios”. 
“La mujer representa, de hecho, dones innatos legados a su capacidad estructural de cuidar al otro, unida a su capacidad de realizar la maternidad, acogimiento de la vida nueva. También al cambio y a la transformación, a la protección de la vulnerabilidad, al sacrificio y a la relación con la otredad”, señaló. 


En esta línea, indicó que la mujer puede, gracias a su capacidad de cuidar a las personas, “ofrecer una contribución esencial a la promoción de un clima de serenidad y de respeto recíproco”. 
Además, defendió que la eficacia del funcionamiento de cualquier sistema organizativo “no puede ser valorado sólo sobre la base del crecimiento cuantitativo y de resultados, sino sobre todo en cuanto a la virtud de su desarrollo, que implica la transformación de la estructura y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas”.


Fuente: ACIPrensa 

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