El último adiós al Papa Francisco: Un funeral marcado por la humildad y la inclusión
El Papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025, será despedido este sábado 26 de abril en la Plaza de San Pedro, en una ceremonia que refleja profundamente su visión pastoral y su compromiso con los más necesitados.
Una ceremonia sencilla y significativa
Siguiendo las reformas que él mismo introdujo en 2024, el funeral del Papa Francisco se aleja de las tradiciones pomposas del pasado. Su cuerpo ha sido colocado directamente en un único ataúd de madera con interior de zinc, eliminando la práctica de los tres ataúdes. Además, su exposición pública se realiza sin el uso de un catafalco ni de los símbolos papales tradicionales como el báculo o la mitra, en coherencia con su deseo de ser recordado como un servidor humilde.
Una despedida con mirada global
La misa de exequias será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re a las 10:00 a.m., con la participación de más de 200 delegaciones internacionales. Entre los presentes estarán líderes mundiales como el expresidente estadounidense Donald Trump, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el mandatario francés Emmanuel Macron y el príncipe Guillermo. Desde España asistirán los reyes Felipe y Letizia. Llama la atención la ausencia del presidente Pedro Sánchez.
El cortejo del pueblo
En un gesto profundamente simbólico, unas 40 personas acompañarán el féretro: representantes de los pobres, migrantes, presos, personas sin hogar y miembros de la comunidad transgénero. Cada uno portará una rosa blanca como signo de agradecimiento a quien durante su pontificado nunca dejó de alzar la voz por los marginados.
Un lugar de descanso elegido por amor a María
El Papa Francisco será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza. Su tumba estará marcada con una simple loza de mármol de Liguria y una réplica de su cruz pectoral, sin más título que su nombre: “Franciscus”. Este lugar fue especialmente significativo para él, ya que siempre acudía allí al inicio y al final de cada viaje apostólico para encomendarse a la Virgen.
El funeral del Papa Francisco no solo cierra un capítulo en la historia reciente de la Iglesia, sino que también subraya el legado de un pastor que eligió la misericordia, la cercanía y la sencillez como forma de vivir y de morir.