SAN SIMEÓN, OBISPO DE SELEUCIA Y MÁRTIR
San Simeón fue un obispo cristiano del siglo III en Seleucia, una ciudad en la región de Mesopotamia, que hoy es parte de Irak. Es conocido por su valentía y devoción al cristianismo, y por ser un mártir de la fe.
En el año 341, durante el reinado del emperador romano Constantino, se convocó un concilio en Antioquía para discutir cuestiones teológicas y eclesiásticas. San Simeón, como obispo de Seleucia, asistió al concilio y se opuso firmemente a las enseñanzas del hereje Arrio, quien negaba la divinidad de Cristo.
Después del concilio, San Simeón regresó a Seleucia y continuó predicando el evangelio. Sin embargo, su defensa firme de la fe cristiana lo convirtió en blanco de la persecución romana. Fue arrestado y llevado ante el gobernador de la región, quien lo condenó a muerte.
San Simeón fue torturado y decapitado por su fe en el año 341. Su martirio es recordado como un testimonio de la fuerza y la valentía de los cristianos en tiempos de persecución.
San Simeón es venerado como santo en la Iglesia Católica y Ortodoxa. Su ejemplo de valentía y devoción a la fe cristiana es un recordatorio para los cristianos de hoy de la importancia de mantenerse firmes en sus creencias, incluso en tiempos difíciles.