S. MARTA, DISCÍPULA DEL SEÑOR
Santa Marta es una figura bíblica reconocida como discípula de Jesús. Según los evangelios, Marta era una mujer de Betania y hermana de María y Lázaro. Se cree que Jesús tenía una relación cercana con esta familia y solía hospedarse en su casa durante sus viajes a Jerusalén.
La historia más conocida de Marta se encuentra en el Evangelio de Lucas (Lucas 10:38-42). Según el relato, Jesús visitó la casa de Marta y María. Mientras María se sentaba a los pies de Jesús para escuchar sus enseñanzas, Marta estaba ocupada en los quehaceres domésticos. Marta, sintiéndose abrumada por el trabajo, le pidió a Jesús que le pidiera a María que la ayudara. Sin embargo, Jesús elogió a María por elegir la «mejor parte», es decir, escuchar sus enseñanzas, mientras que Marta estaba preocupada por muchas cosas.
Esta historia se interpreta a menudo como un llamado a priorizar la atención y el tiempo dedicado a Dios sobre las preocupaciones mundanas. Se destaca la disposición de María para escuchar a Jesús como ejemplo de fe y atención espiritual.
Marta también aparece en el Evangelio de Juan. Después de la muerte de Lázaro, Jesús llegó a Betania y Marta salió a su encuentro, expresando su fe en la resurrección futura de su hermano (Juan 11:17-27). Jesús resucitó a Lázaro, demostrando su poder y divinidad.
Además de estas menciones bíblicas, no se tienen muchos más detalles sobre la vida de Santa Marta. Sin embargo, su figura se ha convertido en un ejemplo de fe, hospitalidad y servicio en la tradición cristiana. Santa Marta es venerada como santa en la Iglesia Católica y en otras denominaciones cristianas. Su festividad se celebra el 29 de julio.