Una sola riqueza, un solo amo.
San Lucas es el evangelista que más menciona el dinero. No es para menos, el hombre tiene inclinaciones muy fuertes para lo mundano, lo terrenal, y el dinero es uno de los medios de placeres más grandes que hay, por eso es fácil ser esclavos del dinero.
Pero Jesús, nos recuerda hoy que no podemos tener dos amos, porque si no vamos a amar a uno y rechazar a otro. Jesús es claro, no puedes decir «amo a Dios», teniendo un apego al dinero, ¡es imposible! Si fuera el caso nuestro, seríamos como los fariseos; el evangelio dice que se ofendieron al escuchar estas palabras de Cristo.
Pero seamos conscientes, hermanos, el dinero es tan poca cosa para aquel que ha encontrado lo que es verdaderamente valioso. De igual manera, Jesús lo dice hoy: «El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes.» El dinero, hermanos, es inevitable en nuestras vidas. Podríamos decir que es una necesidad. Todos necesitamos dinero, de una u otra manera, lo necesitamos. Pero tenemos que ser claros del lugar que el dinero ocupa en nuestro corazón. El dinero es necesario, pero es algo pequeño, es algo casi irrelevante, cosa que necesitamos, pero que no es imposible vivir sin ella.
Conozcamos bien quién nos gobierna. Hagámos una mirada hacia nuestro interior. ¿A quién perseguimos? ¿A Cristo o al dinero? ¿Dónde está tu corazón? Hoy en día, no es tan complicado darnos una idea si perseguimos a Cristo o al dinero. Las redes sociales que utilizamos, ya sea TikTok, Facebook, Youtube, etc. Utilizan métodos (algoritmos) que analizan el contenido que más consumes y con respecto a eso, te muestran más contenido que podría interesarte. Es una forma «actual» o «virtual» de aquella frase de Cristo: «El árbol por su fruto se conocerá».
Hagamos una pausa, hermanos, y meditemos en nuestras prioridades. El dinero es un tema delicado que no podemos tomar a la ligera. El dinero es necesario cuando es utilizado para bien. Pero debemos nosotros usar el dinero, no el dinero a nosotros. Esto no se trata de aparentar un falso rechazo al dinero. Así como los algoritmos de las redes sociales conocen tus gustos, Dios conoce incluso más allá, lo más profundo de sus corazones. Dios sabe de lo que eres capaz.
Pidamos a Dios esta gracia de buscarle solo a Él. Pidamos esa gracia de que cambie la historia de nuestra historia de amor. Para que al llenarnos de Él, no tengamos que mendigar otro amor. ¡Solo Dios basta! Puede que hoy te esté faltando dinero y estés desesperado, pero yo te pregunto. ¿Solo el dinero te hace falta? Respondamos esta pregunta en oración.
Paz y Bien!
Amén