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Semana Santa marzo 27, 2024

Hoy es Miércoles Santo, conocido como el ‘Día de la Traición’


Hoy, Miércoles Santo, marca el fin de la Cuaresma y el inicio del Triduo Pascual, el corazón de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia dentro del año. Es un día de transición significativo en el que reflexionamos sobre la traición de Judas y nos preparamos espiritualmente para adentrarnos en los momentos más sagrados de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Miércoles, el Día de la Traición Este día nos invita a contemplar uno de los episodios más sombríos y dolorosos de la historia sagrada: la traición de Judas Iscariote. Judas, uno de los Doce apóstoles elegidos personalmente por Jesús, se convierte en el traidor que entrega a su Maestro a las autoridades judías por treinta monedas de plata.

El relato bíblico nos lleva a la noche en que Judas se reunió en secreto con los líderes religiosos del Sanedrín para planear la captura de Jesús. Es un momento de gran tristeza y decepción, ya que Judas, que había compartido íntimamente la vida y el ministerio de Jesús, elige el camino de la traición y la codicia.

Judas, a quien Jesús «trató como a un amigo» (Mt 26, 50) La figura de Judas plantea interrogantes profundas sobre la naturaleza del mal y la fragilidad humana. A pesar de haber sido uno de los discípulos más cercanos a Jesús, Judas sucumbe a la tentación y la influencia del maligno, convirtiéndose en un instrumento de traición.

El Papa Benedicto XVI, en su Audiencia General del 18 de octubre de 2006, analiza el papel de Judas en la historia de la salvación. Aunque Jesús lo había elegido como uno de los Doce apóstoles, Judas se deja seducir por la codicia y la ambición, entregando a su Maestro por un puñado de monedas.

El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo 26, 14-25, nos presenta el momento en que Judas comienza a conspirar contra Jesús. A pesar de las advertencias de Jesús sobre la traición que se avecina, Judas sigue adelante con su plan, sumiéndose en la oscuridad y la desesperación.

Este día nos invita a reflexionar sobre nuestras propias debilidades y tentaciones, recordándonos la importancia de permanecer fieles a Cristo incluso en los momentos más difíciles. En medio de la traición y la desesperación, encontramos la esperanza y la redención en el sacrificio redentor de Jesús en la cruz.

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